domingo, 22 de marzo de 2026

RUTA DE LOS TARTESOS EN ZALAMEA DE LA SERENA. CANCHO ROANO.

 -DISTANCIA: 26 Km. (Circular).


-TIEMPO ESTIMADO: A un paso tranquilo y contando con la visita a Cancho Roano y una parada para comer, unas 7 horas aproximadamente. 


-EPOCA RECOMENDADA: Cualquier época del año es buena para realizar la ruta menos en verano por las altas temperaturas. No hay nada de sombra en todo el recorrido y al ser larga no se puede evitar las horas de más calor. Tampoco es recomendable en época de muchas lluvias ya que nos podemos encontrar mucho barro en algunos tramos y posibles crecidas sobre todo del arroyo Cagancha.


-DIFICULTAD: Media. La ruta no presenta ningún tipo de dificultad salvo que es larga. Es prácticamente llana en todo el recorrido, exceptuando dos subidas en el entorno del embalse, que casi que se apetecen con tanto llano que existe en todo el recorrido. Comentar que la ruta no se encuentra señalizada, pero es bastante fácil su orientación y prácticamente siempre se transita por caminos anchos en muy buen estado.


-SITUACIÓN: La ruta da comienzo en Zalamea de la Serena, en la amplia comarca que lleva su mismo nombre, la comarca de la Serena. No hay autovías cercanas pero las carreteras de acceso son buenas. 


-ENLACES DE INTERES:

Plano de ruta en mi wikiloc.

Web de Zalamea de la Serena.

La Serena turismo.


-DESCRIPCION DE LA RUTA: 

   En esta ocasión nos desplazamos a Zalamea de la Serena, cuna literaria de esa gran obra de Pedro Calderón de la Barca que es El alcalde de Zalamea. Vamos a partir desde aquí para buscar los restos de unas de las civilizaciones que aunaron tanto esplendor como misterio, los tartesios, que tanta relevancia tuvieron aquí en nuestra zona del sur de Badajoz entre los siglos VI y V a.c. y que nos dejaron pistas de su presencia como son Casas del Turuñuelo o Cancho Roano, el cual visitaremos. Pasaremos por el embalse de Zalamea o "la Charca" que es como la llaman a esta construcción del siglo XVIII y con todo esto daremos forma a una bonita ruta que engloba tanto pasado y presente como historia y mito y en la que a mí personalmente me conecta con mis raíces. Un beso y un abrazo a quien entienda esto último. Átate los cordones que nos vamos...

    Empezamos nuestra aventura en la Plaza Calderón de la Barca. Tengo que decir que Zalamea de la Serena me impresionó bastante de manera positiva, ya que es un pueblo bastante amplio, moderno y sobre todo vivo, cosa esta última que por desgracia se echa bastante en falta en otros lados. 

El maestro nos recibe y nos da los buenos días.



   Tengo que decir que la ruta oficial es al revés de como yo la realicé, o sea pasando primero por el embalse. Yo la hice al contrario para visitar por la mañana Cancho Roano, ya que los Domingos por la tarde las instalaciones están cerradas y no se puede visitar. Os dejo el enlace de los horarios aquí para que os organicéis y podáis realizar la ruta a vuestro gusto. 

   Tras callejear un poco salimos del pueblo por el Norte. En el primer desvío de caminos tomaremos el de la izquierda, caminando entre fincas de ganado. 



   Más adelante atravesamos el arroyo Cagancha, el cual nos encontraremos en varias ocasiones. Al poco llegaremos a la carretera. Atravesándola con mucho cuidado seguiremos con nuestra ruta por tierras tartésicas.

Siempre haciendo amigos.


   Al pie de un enorme eucaliptus que seguro que vemos giramos a la derecha y seguidamente a la izquierda, para ir en este tramo paralelo al arroyo que por cierto, fue de suma importancia para Cancho Roano. 


   Entre dehesas poco pobladas empezamos a divisar el enorme techo que cubre el yacimiento arqueológico. Un camino a la derecha que atraviesa el arroyo por un puente nos lleva a la entrada del recinto. 


   Comentar que las instalaciones tienen su horario como ya he comentado y que la entrada es gratis. Primero se puede visitar el centro de interpretación, el cual explica de una manera clara tanto el yacimiento como un poco de la civilización tartésica que pobló estas tierras. La maqueta del yacimiento que allí se encuentra ayuda mucho a descubrir y entender Cancho Roano.



   Una vez que hayamos comprendido un poco mejor tanto el yacimiento como la cultura tartésica, podemos ir a visitarla. La verdad es que impacta mucho por lo enorme que es. Cancho Roano se trataba de un santuario-palacio que hacía funciones religiosas, comerciales y de reunión. Era un centro de poder que se construyo en la última época de la civilización tartésica, cuando esta estaba en su fase más avanzada. Los tartesos basaban su economía en la explotación de minas como las de Rio Tinto, Tejada la Vieja, Sotiel Coronada o las minas de Aznalcollar en Sevilla. Cancho Roano era un punto de unión comercial con el exterior, de ahí su alta importancia. Es por ello que los tartesos era una civilización próspera. Sus dominios abarcaban las provincias de Huelva, Sevilla, Cádiz y Córdoba y en su última etapa el sur de Badajoz. 

   El santuario se encuentra rodeado por un foso de agua, el cual lo atravesamos por una pasarela que da acceso al gran patio central. Este a su vez es el corazón de todo el edificio, dando acceso a todas las estancias. 




      La gran estancia principal se encontraba al fondo del eje central, detrás del patio. En esta se ubicaba un altar. Alrededor de esta estancia estaban las habitaciones dedicadas al almacenaje de víveres como grano, productos de gran valor como oro, piedras preciosas... o utensilios utilizados en el propio santuario.
   Alrededor del edificio central se hallaban las habitaciones exteriores, que eran utilizadas como viviendas para el personal que mantenía el santuario.




   El dato que más me impacta es que más o menos a principios del siglo IV a.c. el edificio fue destruido de forma deliberada. Se celebró un gran banquete y se sacrificaron animales, para seguidamente incendiarlo y taparlo con una gran capa de tierra, que dio un aspecto desde afuera de túmulo o pequeño cerro durante 2.500 años. 

    La verdad es que por diferentes motivos como la ausencia de textos propios descifrados o por los rituales de destrucción y ocultamiento hacen que los tartesos sean una de las civilizaciones más desconocidas que hayan poblado nuestra zona. Aunando historia y mito hacen si cabe más grande, más misteriosa y más mágica a esta civilización. 

   Nos marchamos de Cancho Roano bastante agradecidos con nuestra visita. Nuestros pasos recorren el mismo sendero de vuelta, atravesando de nuevo el puente del arroyo, para volver a la pista. Esta vez seguimos a la derecha, por un camino que nos llevará entre dehesas poco pobladas por el corazón de la Comarca de la Serena.  





   
   Más adelante giramos a la izquierda, tomando un camino recto que nos guiará entre grandes fincas de ganado hasta el pequeño pueblo de Docenario.





   Docenario es un pequeño pueblo en el cual lo sencillo y lo básico lo hacen tremendamente bonito. Se construyó junto a otros muchos pueblos con el conocido "Plan Badajoz". Sus calles rectas, sus casas sencillas, su entorno moderno, limpio y tranquilo hacen de este pueblo un lugar ideal para vivir rodeado de campo y de vida.





   Salimos de Docenario por el Oeste, atravesamos la carretera y seguimos por una pista ancha. Más adelante giramos a la izquierda y seguimos entre pequeñas parcelas y olivares tradicionales. Cruzamos de nuevo la carretera y tras un pequeño tramo de camino volvemos a la carretera, la cual transitaremos por ella un trozo para después girar a la derecha y volver por nuestros senderos. Nuestro camino nos llevará poco a poco a la zona del embalse de Zalamea. Nuestro camino se vuelve sendero y empezamos la primera subida. El olor a jara lo va impregnando todo. Tras la subida y un pequeño llano encontramos un mirador que nos ofrece unas vistas estupendas de la presa y el embalse.




   Como ya comenté anteriormente el embalse de Zalamea o "La Charca" es una construcción que data del siglo XVIII, dando vida a la zona, especialmente a pueblos originariamente agrícolas de regadío como Docenario. El embalse es muy pequeño, pero tiene mucha vida a su alrededor. Puedes pescar, bañarte... o simplemente relajarte y pasar el día. Como dato muy curioso en la presa había una capilla que se construyó en honor a San Cristobal , por una ermita que se encontraba en las inmediaciones del agua y que quedó parcialmente sumergida por la construcción del embalse.  






   Tras caminar un tramo por la orilla del embalse, giramos a la izquierda por un camino que nos llevará en subida a alejarnos de este precioso entorno para ir poco a poco acercándonos de nuevo a Zalamea. 




   Llegamos de nuevo a un tramo de carretera, el cual cogeremos para llegar al pueblo. Una vez allí giramos a la derecha e iremos paralelos al arroyo Cagancha. Al poco giramos a la izquierda, e iniciamos una subida por la calle el Pilar, que nos llevará al centro del pueblo, a conocer lugares tan singulares como el castillo de Arrivalavilla, la casa de la cisterna o la Plaza de la Constitución, que alberga la Iglesia de Nuestra señora de los Milagros y el Dístilo romano, además de ser el lugar donde se hace todo los años la representación teatral del "Alcalde de Zalamea", declarada como fiesta de interés Nacional. 



   Más adelante tras callejear un poco regresaremos de nuevo a la Plaza Calderón de la Barca, dando por finalizada esta interesante ruta. 


-PUNTOS BÁSICOS:

-Hay que tener en cuenta que la ruta aunque no plantea dificultad es larga. 

-Evitar realizarla con altas temperaturas ya que no hay sombra en todo el recorrido.

-Mucha precaución en los tramos donde se cruza o se transita por carretera.

-Si no se quiere realizar la ruta, comentar que el acceso a Cancho Roano está habilitado para la entrada de vehículos.

domingo, 9 de marzo de 2025

RUTA DOLMEN DE LA CASA DEL MONJE EN FERIA.

 -DISTANCIA:  12 Km. (Circular).

-TIEMPO ESTIMADO: Se puede tardar entre 4 ó 5 horas en realizar la ruta.

-EPOCA RECOMENDADA: Cualquier época del año puede ser buena para realizar la ruta, exceptuando las horas centrales del día en los meses de verano por las altas temperaturas. 

-DIFICULTAD: Media. La ruta en si no plantea mucha dificultad, pero tiene dos puntos básicos. El primero es la subida al puerto de la Zorra y el segundo es el acceso al dolmen, que se tiene que realizar prácticamente campo a través, ya que no existe una senda marcada. Por tanto es indispensable el uso de GPS para marcar el rumbo a seguir. A todo esto hay que unirle que hay que saltar varias cancelas y alambres, ya que todas se encuentran cerradas. 

   Salvo estos dos puntos comentados, toda la ruta discurre por caminos en buen estado y sin ninguna dificultad. En cuanto a la orientación decir que la ruta no se encuentra señalizada, así que el uso del GPS es indispensable, más si cabe para encontrar el dolmen. 

-SITUACION: La ruta da comienzo en la bonita localidad pacense de Feria. Se accede a esta principalmente por la N-432 si se accede por el Este o por la N-435 si se viene del Oeste. 

-ENLACES DE INTERES:

Plano de ruta en mi wikiloc.

Página web de Feria.

Turismo Extremadura.


-DESCRIPCION DE LA RUTA:

   En esta ruta vamos a disfrutar de un acontecimiento muy bonito que indica el inicio de la primavera, como es el florecimiento de los almendros, aquí cerquita, en el bonito pueblo de Feria y visitaremos un muy escondido dolmen que nos conectará con una época muy diferente a la nuestra. Todo ello lo haremos caminando en una naturaleza que veremos diferente, con lluvia, mucha agua y poco a poco despertando de su letargo invernal. Cógete el paraguas que nos va a hacer falta...

   Nuestra ruta da comienzo en la parte más alta de Feria, en la Calle Cruz del Real, que es la pequeña carretera que lleva hacia el castillo. Podremos dejar el coche aquí ya que hay un pequeño aparcamiento. Justo en el lado opuesto al castillo sale nuestro camino, llamado Camino de Doña Blasco o antiguo camino de Burguillos. 

Inicio de nuestra ruta


   Iremos caminando por un sendero muy cómodo, en su parte inicial cementado, escoltados en todo momento por olivos y almendros a nuestros márgenes. Una muy fina lluvia nos acompaña, pero es tan tímida que no nos da para abrir el paraguas. Más adelante nos encontramos a nuestra izquierda con el Lazareto de Mantinalonso, un lugar que en el siglo XIX se empleaba para aislar a los enfermos contagiosos. 



                     




   Tras un pequeño repecho llegamos a la carretera de Burguillos, la cual transitaremos de frente por ella escasos metros para al poco tomar el camino que nos sale a nuestra derecha. Tras bajar un poco por este camino las nubes se abren un poco, pudiendo contemplar unas preciosas vistas de la sierra. Más adelante llegaremos a una plantación de almendros, la cual pillaremos engalanándose con esos preciosos vestidos blancos...      







 
  Continuamos nuestra ruta por el camino que nos encontramos a la derecha justo al llegar a los almendros, dejando estos a nuestra izquierda. Al poco giraremos a la izquierda y caminaremos por la senda llamada Callejón de Sevilla. Volveremos a cruzar la carretera, siguiendo de frente por un camino muy cómodo entre granjas ganaderas y olivos centenarios. Ahora si la lluvia aprieta y con refugiarse al abrigo de uno de estos olivos no es suficiente, hay que tirar de paraguas...

                                                                                             


   Tras pasar el gran olivo centenario de la foto marcado en el track de ruta giraremos a la derecha, por una senda bien marcada que nos llevara en descenso hasta la rivera del arroyo de las Viñas. Aquí empieza la parte más complicada de la ruta ya que un poco antes de llegar al arroyo, tendremos que saltar una valla a nuestra derecha.

Aquí la valla en cuestión...
           

   Tras saltarla sin caerse terminamos de descender hacia el arroyo, lo atravesaremos y un bonito bosque de fresnos nos espera para cobijarnos de las cuatro gotas que están cayendo.





   Desde aquí empezamos a no perder de vista el GPS para marcar el rumbo a seguir, ya que como comenté anteriormente no hay una senda clara para llegar al dolmen. En esta zona hay otra alambrada más baja para saltar. Dejaremos el bosque de frenos atrás y nos encontraremos de nuevo con otra cancela. Nuestro paisaje cambia a una zona más abierta de matorral alto. 




   Tras un poco de orientación con el GPS lo cual es muy divertido todo sea dicho, escondido en un pequeño montículo entre matorrales y jaras nos encontramos con el Dolmen de la Cueva del Monje. Se trata de un monumento megalítico que data entre el periodo Neolítico y la Edad del Cobre, entre los años 5.000 y 3.500 a.c aproximadamente. Enclavadas en el pequeño túmulo se encuentran 7 grandes lajas de piedra dispuestas de manera poligonal, con una entrada también flanqueadas por piedras de menor tamaño. Originariamente existiría una gran losa puesta encima a modo de techo, pero que a día de hoy no se conserva. Su función era la de sepulcro funerario, es decir, enterraban a los muertos junto a sus pertenencias más valiosas. 






   Tal vez no sea el dolmen mejor conservado ni mucho menos, pero no se trata de lo que físicamente haya allí, sino de lo que representa y de la conexión que existe entre esa época y la nuestra, ya que nosotros estamos aquí en este preciso lugar porque a alguien hace 5.000 años se le ocurrió construir este monumento justo aquí. Me gusta y me llena mucho pensarlo de esta manera.

   Tras pasarse a contemplar y a pensar un poco reemprendemos nuestro camino. Volveremos a saltar la última alambrada para ir bajando hacía la rivera del arroyo, que atravesaremos a la altura de un gran chopo que hay a nuestra izquierda. Un poco más adelante giraremos un poco a la derecha para visitar una antigua buharda (antiguo refugio de pastores) muy bien conservada.


   Un poquito más arriba sale una pequeña senda a nuestra izquierda, que tomaremos para más adelante cruzar una cancela que si se encuentra abierta y caminar esta vez por un sendero más ancho y definido. 


    Este camino nos llevará en descenso hacia la última cancela que hay que saltar. Tras ella giraremos a la izquierda y al poco volveremos a girar a la derecha por el camino de la zorra, para empezar a subir poco a poco, encaminándonos hacia el puerto con el mismo nombre. La subida es larga y constante, pero se hace cómoda ya que no tiene desniveles excesivos. Si nos cansamos podemos pararnos a retomar un poco el aire y a disfrutar de la naturaleza de este precioso entorno. No hay prisas....





                     




   Una vez llegados arriba si tenemos fuerzas y ganas podremos tomar el desvío que hay a la derecha para subir al Mirrio. En mi caso como solamente iba a ver nubes cerradas desde la cumbre preferí seguir adelante, continuando nuestro sendero ahora en descenso hacia el Pilar de Arriba, no sin antes pudiendo contemplar unas vistas fantásticas de Feria y su castillo.







       Acabado el descenso llegamos al Pilar de Arriba, que curiosamente está en un bajo, pero se llama así porque toma el nombre de una finca cercana. Muchas son las ocasiones en las que he podido pasar cerca de este bonito pilar, siendo este un lugar donde me transmite una paz y una tranquilidad especial.

    Deja la mochila a un lado y siéntate en el banco que hay justo al lado del pilar a descansar un poco. Cierra los ojos y relájate, sólo escuchando el caer del agua que sale del caño del pilar y que más adelante baja por el pequeño puente que hay justo al lado. Cuando pases por aquí pruébalo, te cargará de vida...






      Tras nuestro pequeño descanso seguimos de frente, acabando los últimos metros de nuestra ruta. Una pequeña subida nos llevará hacia el pueblo. Dejaremos a nuestra derecha la pequeña ermita de la Consolación y más adelante llegaremos a la Iglesia de San Bartolomé. Desde aquí subiremos por la calle Duques de Feria. A nuestra derecha podremos ver el Rincón de la Cruz, que es un lugar de culto muy sencillo pero de gran belleza.



     Al final de la calle llegaremos a nuestro punto inicial, dando por acabada nuestra bonita ruta de hoy.

-PUNTOS BÁSICOS:

-Hay que tener en cuenta que para el acceso al dolmen hay que saltar varias cancelas y alambradas y hacer uso del GPS para llegar hasta el sitio.

-Se se realiza con tiempo húmedo o lluvioso llevar calzado que no se cale el agua y polainas, ya que para el acceso al dolmen hay que transitar por zonas de mucha hierba baja.

-Siempre con cuidado al atravesar carreteras.